Libro (TMM008) Tomás Morilla Massieu «Así veo la vida»

Autor
© 2000, 2006, 2009 Tomás Morilla Massieu

ISBN: 978-1-4092-5853-7
Publicado en Morrisville (EEUU)


Introducción Alicia Morilla Massieu

Soy madre de seis hijos y los quiero muchísimo a todos, daría la vida por ellos, son todos artistas y estoy muy feliz de que sea así. Pero ha ocurrido algo maravilloso para mí. Mi hijo Tomás  me ha pedido que escriba esta introducción para él y esto es un honor muy grande.

No va a hablar mi pluma… sino mi corazón. Como una mujer objetiva y con sinceridad.

Tomás, desde pequeño, escribió algo tan profundo, que me sorprendió. Con ocho o nueve años, siempre estaba a «cuestas» con su máquina de escribir.

Es muy sincero y dice siempre la verdad. Su sinceridad es tan grande que lucha en su interior por expresar lo que siente, haciendo que nos sintamos felices o que nos duela.

Sus escritos son de una profundidad que muy pocas personas entienden, solo unos pocos…

Yo, no solo como madre, sino como mujer, capté enseguida a quien tenía delante de mí, a un gran escritor y filósofo de la vida. Pero cautelosamente iba oyendo diferentes opiniones y me quedé con esas personas sabias que te dicen la verdad, aunque nos duela o nos haga felices.

Me alegro de habérselo dicho desde el principio, se confirmaba todo, él es un filósofo del siglo XX.

Como me dijo una persona una vez; -Es como si fuera un joven con la sabiduría de un adulto de ochenta o noventa años.

Él sabe que decir «las verdades» que ha escrito en este libro, es algo tan real como la lucha del «ser o no ser, esa es la cuestión (Shakespeare)».

Él ha tomado el camino más duro y difícil y lo sabe. Contra viento y marea sigue en su empeño, ser sincero consigo mismo, tener paz interior y su conciencia tranquila, porque de lo contrario sería como traicionarse a si mismo y a los demás. Este es el camino que ha elegido y está en su derecho, es su vida y de nadie más.

Unos estarán de acuerdo, otros no, pero como él dice; -Todo el mundo es libre, pero a mí que me dejen mi libertad. Me podrán atar de pies y manos, pero mis pensamientos, mis palabras, como las hojas al viento, no podrán matarlas, porque aunque no salgan a la luz están en el Universo, prendidas en ese eslabón del tiempo.

-Hoy, hijo, no he escrito esta introducción como madre, más bien como una mujer que ve la impotencia de un gran escritor, poeta y no sé cuantas cosas más serás. Eres comprendido -gracias a Dios- por unos pocos que son los que te importan «están los que tienen que estar», esa es siempre mi filosofía, tú lo sabes.

Gracias por ser mi hijo, ahora te hablo como madre, y por haber tenido la dicha de conocer a un escritor entre los pocos que he conocido, de ser tan sincero y honesto contigo mismo. Por enseñarnos que la vida es una maravilla, pero con la verdad y la sinceridad por delante, cosa que muy pocos se atreven a llevar a la práctica.

Que Dios, la Virgen y tu Ángel de la Guarda guíen tus pasos.


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